Pocos escritores de la Belle Époque hicieron de la literatura un territorio tan deliberadamente ambiguo como Pierre Louÿs (Gante, 1870-París, 1925). Poeta, novelista, bibliófilo y artífice de ficciones eruditas, Louÿs convirtió la Antigüedad, el erotismo y la imaginación en materiales de una literatura que aspiraba a borrar las fronteras entre lo verdadero y lo inventado. En él, la falsificación no fue un accidente de la escritura: fue, en ocasiones, una de sus formas más refinadas.
La edición de M.A.R. Editor que reúne Manual
de urbanidad para jovencitas y La mujer
y el pelele. Un romance español con extraordinarias ilustraciones de
Talía de Rus, que ahondan en el erotismo
la sátira sin caer nunca en la vulgaridad, permite contemplar dos
extremos de esa singular personalidad literaria. La mujer y el pelele,
publicada originalmente en 1898 con el título francés La Femme et le Pantin,
pertenece a la vertiente más novelesca y española de su obra. Louÿs conoció
Andalucía y, particularmente, Sevilla, y convirtió aquella geografía en
escenario de una ficción atravesada por el deseo, la seducción y la lucha por
el dominio sentimental. Su «romance español» no pretende ser una crónica de
España, sino una España literaria: sensual, teatral y profundamente imaginada.
La novela alcanzó una larga posteridad. Su figura central,
Conchita, encarna una de las obsesiones fundamentales de Louÿs: el poder del
deseo y la imposibilidad de poseer enteramente aquello que se desea. La obra,
además, ha tenido una notable fortuna cinematográfica, prueba de que aquella
historia de pasión y sometimiento desbordó pronto los límites de la literatura.
Muy distinta en apariencia es Manual de urbanidad para
jovencitas. Escrito en 1917 y publicado póstumamente, el texto adopta la
forma de los manuales destinados a enseñar a las jóvenes las reglas de la buena
conducta. Louÿs subvierte ese lenguaje desde dentro: donde el manual
tradicional prescribe obediencia, decoro y contención, él introduce la
irreverencia, la obscenidad y la parodia. El resultado es una pieza
deliberadamente provocadora que solo puede entenderse plenamente dentro de la
literatura clandestina y transgresora de su tiempo. Hoy en día siguen siendo
subversiva y haciendo torcer el gesto a los acomplejados.
El texto que, junto a estos dos, mejor explica mejor el
talento de Louÿs para fabricar una ilusión literaria fue Las canciones de
Bilitis. Publicadas en 1894, se presentaron como la traducción de los
poemas de una supuesta poetisa griega llamada Bilitis, contemporánea de Safo.
Louÿs no se limitó a inventar los poemas: construyó alrededor de ellos una
auténtica ficción erudita, con biografía, procedencia y referencias destinadas
a conferirles apariencia documental. Durante un tiempo, la invención resultó
suficientemente convincente como para ser tomada por auténtica. Bilitis no
existió. Los poemas eran de Louÿs.
La operación revela una de las claves de su literatura: la
fascinación por el manuscrito perdido, por la voz antigua recuperada y por el
supuesto documento que permite al escritor ocultarse detrás de otra época, otra
cultura o incluso otra persona. Louÿs comprendió que una obra podía adquirir
una nueva dimensión si el lector creía estar ante un descubrimiento y no ante
una creación.
Por eso, La mujer y el pelele y el Manual de
urbanidad adquieren, junto a Bilitis, un significado más amplio. Son
piezas de un mismo universo en el que la literatura se presenta como
representación, máscara y juego. En Louÿs, la erudición puede convertirse en
impostura, la tradición en invención y la ficción en una forma de arqueología
imaginaria.
Su legado reside precisamente ahí: en haber hecho de la
ilusión literaria una obra de arte. Louÿs no solo escribió sobre otros mundos.
A menudo hizo algo más audaz: inventó el documento que permitía creer que esos
mundos habían existido.
