Pregunta.- ¿Quién es el viejo alcohólico que “se tira” por la ventana y qué
papel cumple en tu novela?
R.-
Digamos que está inspirado en mi vecino de arriba. Lleva años complicándome la
vida: me ha inundado la casa varias veces, su piso despide un olor nauseabundo
y sería un alivio que se marchara, pero no hay manera. Tirarlo por la ventana
en la ficción es una especie de venganza silenciosa, que no sirve más que como
desahogo. En la novela, su muerte es el detonante de nuevos acontecimientos
imprevistos.
P.- ¿Subyace en tu obra el temor a los casos cerrados en falso, a que
podamos vivir en la creencia de que el culpable es inocente o al revés?
R.- Es posible, y también el temor a descubrir a un culpable que en realidad no
lo es tanto. Los “malos” a veces se convierten en víctimas y eso tiene un lado
bueno para la sociedad.
P.- Tu investigador ya había vivido un caso previo. ¿Está un tanto
escarmentado por la vida?
R.- Totalmente, se ha jugado la vida de manera innecesaria y ahora prefiere los
casos sin peligro alguno: seguimientos y pesquisas inocentes, aunque casi nunca
lo sean. En realidad, es como la mayoría de los detectives privados, que se
limitan a comprobar infidelidades y a seguir a empleados que están de baja sin
motivo aparente.
P.- Destacan en tu novela las descripciones de lugares, todas en Madrid y en
unos barrios muy determinados. ¿Cuáles serían los más importantes y qué función
tienen en la historia?
R.- Transcurre en la zona del Rastro, Embajadores y también el barrio de
Salamanca. Madrid es mi ciudad y el centro se ha convertido en un parque
temático, los edificios emblemáticos desaparecen y proliferan los apartamentos
turísticos y los locales de comida rápida. Un horror. Y yo lo veo de cerca. Es
uno de los temas de la novela. Se expulsa a los vecinos del centro y ahora la
invasión está llegando a los barrios. En la novela, el barrio y sus personajes
(mendigos,residentes…) se convierten en protagonistas. Espero que mi primera
novela en M.A.R. Editor sirva de denuncia de esta forma de destrucción de la
sociedad.
P.- ¿Cómo Sofía, una escritora solitaria, acaba involucrada en estas dos
muertes? ¿Tiene Sofía algo que ver contigo?
R.- El personaje de Sofía surgió a partir de mi propia experiencia con el
vecino de arriba y de mis circunstancias de mujer escritora solitaria. Imaginé
qué me ocurriría en una situación semejante y cómo me implicaría, por ejemplo,
ante un caso cercano de violencia de género. Igual que a la protagonista,
también me aterran los perros.
P.- A veces los asuntos de poca monta se complican de la peor manera
posible? ¿Cómo se puede actuar en esos casos?
R.- En la realidad, lo mejor es acudir a las autoridades competentes; pero en
la novela, los personajes quieren solucionarlos a pesar de su ingenuidad y su
inexperiencia. Sin embargo, creen firmemente en su olfato detectivesco.
P.- ¿Estamos ante una novela soft blak, o noir suave, que mantiene la
atmósfera sombría del hard boiled pero sin el nivel extremo de violencia y
fatalismo?
R.- Siempre digo que yo mato poco. No sé hacer tramas enrevesadas ni me gustan
los asesinos en serie (ni como lectora). Por eso el lector se sentirá cómodo
cone sta lectura y estoy segura de que no se aburrirá, aunque apenas haya
sangre. Siempre intento dirigirme a un público lo más amplio posible.
P.- Uno de los temas de la novela es la especulación inmobiliaria en
Madrid. ¿Cómo de agobiante la consideras?
R.- La especulación inmobiliaria es absolutamente destructiva y nefasta para
los vecinos y para cualquiera que desee vivir en la ciudad. Por desgracia, la
especulación se remonta hasta principios del siglo XVII, ya el Duque de Lerma
pegó un importante pelotazo inmobiliario. Hoy son los apartamentos turísticos
los que surgen por todas partes: en locales donde antes había comercios de
barrio y en solares donde hubo edificios históricos, que se derriban sin pudor.
P.- Eres una estrella de la novela juvenil en España. ¿Crees que Los
perros huelen el miedo, siendo una novela para adultos, puede ser leída con
gusto por adolescentes?
R.- Creo que también interesará a los jóvenes que se acerquen a ella, aunque en
la novela no haya ningún personaje de su edad. No hago distinciones entre
público adulto y joven. Escribo igual para unos y otros. De hecho, escribir
para jóvenes es más complicado, es un público exigente al que tienes que
atrapar desde la primera página y hacer que la trama mantenga el interés para
que no suelte el libro. Como vengo de ahí, estoy convencida de que mis novelas
son entretenidas por ese motivo: el lector no debe aburrirse nunca ni ha de
sobrar nada en el libro.
P.- ¿Cómo llegaste a la novela policíaca?
R.- En
muchas de mis novelas juveniles hay un misterio por resolver: buscar a una
joven desaparecida misteriosamente en un baile de máscaras en el siglo XIX,
encontrar unos poemas perdidos de Miguel Hernández, averiguar el nombre de un
joven muerto hace 400 años y que colaboraba con Lope de Vega a la hora de
escribir sus comedias, rastrear la pista de un cuadro desconocido del Greco,
descubrir la verdadera identidad de un pariente repudiado por su propia
familia... Estas son mis tramas juveniles. Hace unos años, mis amigos de
Cartagena Negra me pidieron un relato negro para una antología y acepté el
reto.Luego vinieron los libros conjuntos: Hotel Dante y Minerva
en llamas. Disfruté tanto con la experiencia que decidí intentarlo con una
novela. Y en 2024 publiqué El vértigo de los suicidas, en la editorial
Alrevés.
P.- ¿Madrid te mata?
R.- Es
una ciudad a la que amas y odias. Yo necesito alejarme de ella de vez encuando,
creo que nos pasa a todos. Agota. Cuando voy a ciudades pequeñas me da envidia
esa calidad de vida y fantaseo con abandonar la capital e instalarme en Murcia,
en La Coruña, en Zaragoza o en cualquier otra que visito. Pero, al final, no me
muevo y aquí sigo.
Ficha del libro https://www.mareditor.com/narrativa/Los_perros_huelen_el_miedo.html

















