P.-Una mujer rompe con su familia y
marcha al frente de la Primera Guerra Mundial. Es un período en el que muchas
mujeres se incorporan al mundo laboral o al frente. ¿En quién te has inspirado
para hacer tu personaje?
R.-La verdad es que el personaje de
Olivia es una mezcla de rasgos de distintas mujeres. Recoge parte de la
tradición del campo ilicitano, de las mujeres que heredaron esa sabiduría. Pero
no se queda ahí. Me parecía interesante unir esas características a las de las
mujeres que anhelaban cambios, que buscaban otra forma de vida, que empezaban a
hablar de derechos y de libertades. Mujeres que no estaban dispuestas a seguir
aceptando el destino impuesto y que cambiaron los corsés por los uniformes de
trabajo.
P.-Elche, en 1892. La madrugada en la
que Olivia nació, su abuela Elvira sabía que estaba destinada a romper la
tradición de las mujeres de la Villa de las Cerrajas. Curanderas, hechiceras,
videntes, yerberas.
R.-Es una forma de rendir homenaje a
tantas y tantas mujeres que han sido reprendidas y silenciadas a lo largo de la
Historia. Mujeres que han ido heredando de madres a hijas unos conocimientos,
unos saberes, tradicionales y que se tuvieron que enfrentar a los poderes
establecidos, dominados siempre por hombres. Acusadas de brujería y de mil
atrocidades, tuvieron que aprender a sobrevivir en las sombras, a protegerse
unas a otras si no querían caer en procesos que les podría costar la vida.
P.-Vivirá la batalla del Somme, que
dejó más de un millón de bajas. ¿Eliges esta batalla porque tiene para ti un
especial valor simbólico?
R.- Elegí El Somme porque creo que es
una de las batallas que más mención merece cuando hablamos de la Gran Guerra.
Nació como una estrategia para aliviar Verdún, pero terminó siendo más
mortífera que la propia Verdún. Se saldó con más de un millón de muertos,
siendo la batalla más sangrienta para el ejército británico. Se la conoce como
la “batalla equivocada” porque, aunque supuso una victoria táctica para la
Entente, a penas se logró avanzar unos pocos kilómetros. Siempre me ha
resultado increíble como una estrategia que surge para quitar la atención de
otro lugar, acaba convirtiéndose en un escenario mucho más atroz que el
primero.
P.-Romper con un destino marcado
desde tiempos ancestrales? ¿Qué se puede encontrar a cambio?
R.-Yo creo que cuando una persona
rompe con aquello que le ha sido asignado desde siempre, lo que encuentra es un
lienzo en blanco. Un sinfín de posibilidades, de decisiones a tomar, de caminos
que se abren. La libertad es justamente eso, el poder escoger qué pintar sobre
ese lienzo, qué caminos transitar y cuales abandonar.
P.-Olivia vivirá entre pérdidas,
dolor, violencia, traiciones e incertidumbre. ¿Qué aprende en el camino que ha
emprendido?
R.-Aprende a vivir. Olivia recibirá
golpes que no se esperaba, traiciones por parte de personas a las que
idolatraba. Será duro para ella, pero también formará parte de un aprendizaje
que la transformará como mujer y como profesional. Aunque es duro, creo que
Olivia llega a ser la persona que será al final de la novela gracias a todo lo
vivido anteriormente, aunque muchas de esas experiencias sean realmente
traumáticas.
P.-Tendrá un encuentro con un hombre
japonés que la llevará a pensar en la predestinación.
R.-Son los giros que harán que Olivia
comprenda que la vida y sus decisiones no siempre tienen que tender a los
extremos. Ella huye de las tradiciones heredadas, pero serán estas mismas las
que la llevarán a encontrarse con el personaje del soldado, tan decisivo para
Olivia y para el desarrollo de la novela. Olivia entenderá que hay cosas que
forman parte de su esencia misma y que no es necesario rechazarlas, sino
adaptarlas para que la acompañen en su búsqueda de identidad y de libertad.
P.-¿Cuál es el principal aprendizaje
que la época de la Primera Guerra Mundial deja a Olivia, tu protagonista?
R.-Olivia aprenderá a valorarse no
solo a sí misma, sino a todas sus compañeras. Es una forma de dignificar la
profesión de enfermera de guerra, sobre todo cuando entienda que ellas, junto
con los médicos, son un punto de luz para los soldados que esperan dentro del
fango de las trincheras a que la muerte llegue. Olivia se hará fuerte cuando
más hundida estaba, y sabrá alzar el vuelo no por ella misma, sino por todos
aquellos que tenían las esperanzas perdidas. Su mayor aprendizaje es entender
que es mucho más fuerte de lo que ella misma creía.
