18.3.19

Entrevista con Enrique Pérez Balsa: " ¿Influencias? Soy un apasionado de los cómics "



Enrique Pérez Balsa es el autor de El edén de las manitas de cerdo, la novela ganadora del VIII Premio Wilkie Collins de Novela Negra, convocado por M.A.R. Editor, en la que nos presenta las peripecias de Luis, un personaje anodino al que el destino y las decisiones equivocadas conducen a un callejón sin salida, convertido en el centro de una red delictiva de prostitución masculina que amenaza con hacer saltar por los aires mucho más que su ya deteriorada vida personal, familiar, profesional y social. Una novela negra y criminal sobre un barrio obrero cualquiera del Madrid actual y sobre la prostitución masculina, mucho menos conocida que la femenina.
El edén de las manitas de cerdo se presentaré el 7 de marzo, a las 19,15 h, en el Festival Atlántico de Novela Negra Tenerife Noir, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Tenerife, Avenida Tres de mayo, Tenerife. Presentará el libro el escritor Javier Hernández Velázquez.
Posteriormente se llevará a cabo la presentación en Madrid, en la librería Cervantes y Cia, el 8 de abril, siendo el presentador el escritor y periodista Carlos Augusto Casas.
         Y la tercera presentación programada será el 13 de abril, en Barcelona, en la librería Somnegra, en la C. Aragón 108.

P.- ¿A qué se debe que la novela se centre en la prostitución masculina?
R.- Que sepas que sé por dónde van los tiros —interrumpe—, los plumillas como tú solo buscáis el renuncio para humillar al autor y dejarle en evidencia. Removéis con un palo en la herida, como un niño cuando se encuentra una mierda de perro, hasta conseguir demostrar que sois más cultos que el entrevistado.
P.- Bueno. ¿Qué influencias tienes?, ¿a quién has leído?
R.- ¿Influencias? Soy un apasionado de los cómics. Leí y releí historias de Edgar Alan Poe o Lovecraft, ilustradas por Bernie Wrightson o Richard Corben, hasta el último que he leído “Locke & key”, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez. Dentro del mundo del cómic hay mil autores en estilo de novela negra, me viene a la cabeza “Silencio” de Comès, “Taxista” de Martí  o “Sin city” de Frank Miller. En cuanto a escritores de novela negra, entre los maestros, a Juan Madrid, Chester Himes, Boris Vian, Jo Nesbo,  Andrew Kevin Walker, Olga Mínguez Pastor, Francisco Javier Illán Vivas o Carlos Augusto Casas.
P.-En las críticas a tu novela veo que hay mucha parte de humor y te comparan con Eduardo Mendoza. ¿Qué opinas sobre ello?
R.- La vida es risas y lamentos, te viene una de cal y otra de arena. Te estás divirtiendo con tus amigos en un pub y de repente a uno le pegan una puñalada por mirar a la chica de un tipo enfarlopado. Sí es verdad que puede haber algún parecido con Tom Sharpe en situaciones delirantes o a don Eduardo Mendoza, pero es como comparar un jamón de 5 jotas con el chopped. Si algún día coincidimos, espero que no me parta la cara.
P.- ¿Por qué el protagonista es un gigoló?, ¿es autobiográfica?
R.- ¿Te crees muy gracioso? Aunque yo podría, a ti no te querrían ni regalado, hay que valer. Es una crítica a la sociedad actual, se intenta enriquecerse con el mínimo esfuerzo. Los hombres por naturaleza somos estúpidos y no te cuento si encima creemos que puede haber sexo, la sangre se va al pene y nos quedamos sin riego en el cerebro con lo que cualquier atisbo de inteligencia se pierde inexorablemente y es el momento en que empiezan los problemas. El protagonista es un tipo anodino al que le ofrecen un negocio turbio pero que acepta pensando que es una manera fácil de tener sexo y encima remunerado. ¡¿Quién puede pedir más?! Pero se encuentra con que la vida te trae sorpresas, las mujeres no son lo dóciles que se muestran en los vídeos porno; seleccionan y exigen, juegan con él como el pelele que es y se convierte en una marioneta en sus manos. Luego la trama se complica con un asesinato y los proxenetas queriendo linchar a nuestro protagonista. Es ficción, pero seguro que la realidad lo superaría, si pasase algo así, sería bastante más crudo.