Pregunta.- En Traicionar
sin pagar por ello el protagonista es el mismo que en Mentir para vivir.
¿Cómo nos podrías presentar a este hombre siempre metido en líos?
R.- Álvaro Quartín es un escritor y periodista con ya unos sesenta tacos a sus
espaldas. Inteligente y experimentado, tiene manías propias de un solterón. Es
exitoso como escritor. En su faceta de periodista suele trabajar para el
importante digital El Futuro, subvencionado por un filántropo judío sefardí con
muchas conexiones internacionales, Abraham Talavera. Quartín tiene buena
presencia y conversación y le gustan las mujeres. Por ahora no ha amarrado
definitivamente a ninguna. Es un “soltero de oro”, pero algo fallará porque al
final todas se le escapan. Es verdad que siempre anda metido en líos. Los atrae
y, además, los de El Futuro también acuden a él para seguir o resolver algún
que otro asunto.
P.- ¿Es Traicionar sin pagar
por ello una novela más cercana al thriller o a la novela de espías y
agentes secretos tipo 007?
R.- Es más un “thriller”, una novela en la que se van desentrañando cuestiones
extrañas o inicialmente inexplicables. En “Matar por unas Piernas”, Quartín se
vio involucrado con redes de espías. En Traicionar sin pagar por ello se
topará con narcotraficantes y una red de tráfico ilegal de bienes culturales,
aunque todo empieza por seguir el desenlace de una historia de amor entre una
famosa cantante hispanoamericana y el mejor torero español de todos los
tiempos. No quita que Quartín tiene amistad con un antiguo espía español.
P.- ¿Todo gira alrededor de un
collar precolombino o hay algo más?
R.- El collar precolombino es fabuloso, pero no está en venta. Lo guarda para
sí quien puso en marcha un tráfico de otros bienes culturales precolombinos. En
torno a este tráfico giran unos personajes que como una medusa tienen otros
tentáculos propios sin poder escapar, sin embargo, del vínculo central. Cada
tentáculo está especializado en lo suyo, pero uno de ellos se pasará de listo y
les meterá a todos en un gran lío.
P.- ¿Nuestro protagonista vuelve a
encontrarse metido en líos amorosos de esos que tienen mala salida?
R.- Efectivamente. Tampoco tienen mala salida, pero se acaban. En matar por
unas piernas una espía rusa le instrumentalizó y una agente judía le acabó
dejando. En Traicionar sin Pagar por Ello, Quartín será en una ocasión un
amante bien satisfecho por compasión y en otra puede que empiece a entrarle en
la piel una mujer que, sin parecerlo, sabe manejar asuntos y hombres.
P.- ¿Nos queda la sensación de
que si alguien ha llegado a ser muy rico y poderoso debe ser porque tiene algo
que esconder?
R.- No. Otra cosa es que los ricos también tienen sus secretos, como todo el
mundo, y aquí, en “Traicionar sin Pagar por Ello”, vamos a descubrir uno
importante. Como rezaba una serie televisiva, “Los ricos también lloran”.
Talavera se hizo muy rico con su esfuerzo, pero también fue joven, si bien ha
reparado las consecuencias de algún escarceo juvenil. Luego, con su fortuna,
ayuda a mucha gente y no siempre invierte en operaciones rentables. Es judío,
pero como un protestante quiere “devolver a la sociedad lo que esta le ha
dado”. Dice que el Dios de Abraham asimismo se lo pide.
P.- Hay un empresario que
contrata al héroe de la novela con un fin. ¿Es un poco uno de esos héroes un
tanto malvados que suelen aparecer en el cine?
R.- El escarceo amoroso de un torero famosísimo puede tener malas consecuencias
para su familia legitima. A Quartín le envían a Colombia para saber cómo va esa
relación amorosa creyendo él que solo se trata se explorar la viabilidad de
unos amoríos propios de revistas de famosos. Acabará descubriendo que había
algo más. Además, se mezclarán otros asuntos y un secuestro colectivo.
P.- ¿Los ambientes cosmopolitas
de tus novelas tienen que ver con tu trabajo como Embajador de España?
R.- Un Embajador tiene que tratar a toda clase de personas, incluso ricas y
elegantes. Puede estar feliz en una trattoria en Roma, en una tasca en Madrid o
en un pub en Londres, pero también le invitan, o tiene que invitar, a sitios de
postín. La diplomacia permite conocer de todo, hasta sitios cosmopolitas, pero
también actúa en campos de refugiados. En mis novelas, hasta ahora, he descrito
lugares sofisticados y gastronomías variadas, curiosas y de estrellas Michelin.
Hay que aprovechar la vida.
P.- ¿Piensas que tus novelas
tienen un ritmo especial?
R.- Pues sí. Pienso que la acción transcurre con dinamismo y que el lector
tendrá ganas de seguir al acabar un capítulo. Como en una película en la que
desde el inicio te llevan en voladas para no soltarte hasta el final. Al menos,
eso intento y pienso que lo logro, pero, claro, el lector es el juez final.
P.- Como en la anterior novela,
en esta dejas un “gancho” respecto a una próxima. Talavera incluso menciona a
extraterrestres ¿Es así?
R.- Así es. Talavera es incansable en sus empresas y se atreve a sondear el
espacio exterior. En su próxima aventura Álvaro Quartín lo descubrirá y tendrá
que escapar con una intrépida filóloga norteamericana para llevar al Secretario
General de la ONU un muy valioso donativo llegado de otro mundo. Igual se
estabilizará amorosamente, descubrirá, asimismo, a gente extraordinaria, entre
ellos un cantautor que algunos piensan que es Jesucristo vuelto a nuestro
mundo, y trata a su primo el Embajador Andamira en cuya residencia ha
desaparecido un cadáver, un asunto a resolver con la ayuda de su amigo jubilado
del CNI.
Todo
sobre el libro en https://www.mareditor.com/narrativa/Traicionar_sin_pagar_por_ello.html
